
Ingredientes:
º 1 / 2 cucharadita de sal
º 1 cucharadita de canela molida
º 1 / 2 cucharadita de jengibre molido
º 1 / 8 cucharadita de clavos molidos
º 3 huevos
º 325 gr de puré de calabaza (fresca o de lata)
º 325 gr de leche condensada
º 1 base de masa quebrada aprox. 23cm de diámetro, sin cocinar
Preparación:
Calienta el horno a 200ºC. Cubre la base de la masa quebrada con papel aluminio y vierte encima unas legumbres crudas (esto evita que se formen burbujas debajo de la masa, haciéndola más frágil). Hornea la base durante aproximadamente 10-15 minutos. Sácala del horno y retira las legumbres y el papel.
Combina la sal, la canela, el jengibre y los clavos molidos en un bol pequeño. Bate los huevos en un bol grande. Añade el puré de calabaza y la mezcla de especias, y revuelve. Es importante no batir demasiado, afecta a la textura final. Añade poco a poco la leche condensada, batiendo de forma suave pero continua. Vierte la mezcla dentro de la base preparada.
Hornea durante unos 15 minutos, luego baja la temperatura del horno a 180ºC. Hornea durante unos 40-50 minutos más, o hasta que el centro esté sólido (truco: inserta un cuchillo en el centro del pastel – si sale limpio, está listo). Déjalo enfriar a temperatura ambiente, y cómelo enseguida o guárdalo en la nevera durante tres días como máximo.
NOTA: el puré de calabaza se puede conseguir, horneando trozos de carne de calabaza en el horno a 200ºC durante aprox. 1 hora, luego procesarlo.

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